MISIÓN APOSTÓLICA
Seguimos a Cristo enviado por el Padre para anunciar la Buena Nueva a los pobres. Realizamos la misión evangelizadora que la Iglesia nos confía, en donde nos ofrecemos con Cristo al Padre en reparación de los pecados propios y ajenos.
Acompañamos a los hermanos y comunidades en las diferentes etapas de crecimiento y maduración en la fe (Constituciones 45 §2).
COMUNIDADES Y SUS APOSTOLADOS POR ZONA
Zona Tonantzin Guadalupe (Centro y sur de México)
- México: Aspirantado y Equipo general de Pastoral Vocacional
- Tlalnepantla: Formación de catequistas de la Arquidiócesis
-Texcoco: Formación de catequistas
- Santo Tomás, Ocotepec, Oax: Grupo juvenil, evangelización en las comunidades
Zona Angelina Rusconi (Norte de México)
- Basílica de Guadalupe, Monterrey, N.L.: Apoyo en las capillas, Pueblo de Dios en Misión, Vicaría de pastoral, Arquidiócesis de Monterrey
-Durango: Pastoral vocacional, talleres de desarrollo humano, casa de retiros, proporcionar alimentos a personas sin hogar.
-Nuevo Laredo: Formación de agentes, diáconos permanentes, catequesis infantil y de adultos.
-SEPAC Monterrey: Formación de catequistas de la Arquidiócesis
Zona Herrera y Piña (Estados Unidos)
-Little Rock, AR: Ministerio Hispano y Pastoral Juvenil Hispana diocesana, Parroquia de Santa María en formación de líderes y catequesis
-Wichita, KS: Ministerio hispano en las parroquias de Santa Margarita María, San Patricio, Santa Ana y Catedral de la Inmaculada Concepción
Convento Villa de la Paz
- Gobierno General: Superiora General y hermanas consejeras
-Casa Madre: Hermanas mayores y equipo de Animación Misionera de la Arquidiócesis de Monterrey
- Betania: Hermanas mayores y enfermas que ofrecen su oración por las misiones.
Hermana encargada del apostolado: Sor Esthela Casillas 81 1346 2303
Email: soresthela@hotmail.com
Experiencia de misión de una MCP (Misionera Catequista de los Pobres)
“Quiero una iglesia pobre para los pobres”. Me gustaría iniciar con esta frase del papa Francisco, porque me evoca a la experiencia que viví en la Parroquia San Isidro Labrador, municipio de Hueyapan de Ocampo, Veracruz. Mi nombre es Ma. de Jesús Saldaña Cabrera, religiosa Misionera Catequista de los Pobres. Recientemente de votos perpetuos, en plena juventud, con todas las ganas de hacer, de caminar, de aprender, entre otras cosas. Trabajando en equipo con el Padre Martin (párroco), nos comentó que necesitaba el apoyo para la comunidad “Del Palmar” que era la última comunidad, muy muy lejos. Como toda joven, cuando preguntaron ¿quién va? para pronto me anoté, al igual que Sor Patricia Nava Muñoz.
Con todo el ánimo y disposición nos dirigimos al Palmar, comunidad Popoluca. Después de varias horas de camino, llegamos al pueblo. El carro que nos llevaba nos dejó en un cerro, donde vivía la querida Luisa, catequista, quien mantenía la fe del pueblo y quien nos dio alojamiento. La casita era pequeña, de madera y sólo contaba con un cuarto, dividido sólo por un pasillo. Luisa nos dijo “madre aquí vas a dormir”, eran unas tablas y encima unas colchonetas, la otra hermana y yo nos vimos, cada una tomó su tabla y colocamos las cosas personales que llevábamos. Esto fue muy significativo ya que, ellos nos habían dado su espacio; afuera sólo estaba el baño de letrina, y un poco más lejos, otro cuartito donde tenía su cocina y otro cuartito donde era la capillita, que Luisa y su familia habían construido y tenían sus imágenes. A las 6 de la tarde Luisa nos dijo: “madre vente a echarte un café, porque hay que dormir”, nosotras muy obedientes, tomamos café, porque se carecía de comida, había veces que solo teníamos una tortilla por persona y nos acostamos, claro que no nos dormimos pues era muy temprano, pero como no había luz, ya no había nada que hacer. En esta misión nos llenamos de rochas por los piquetes de la mosca verde que nos dañaba la piel.
Al día siguiente, Luisa nos dijo “vamos al pueblo”, al llegar descubrimos la triste realidad. La mayoría de las personas estaban alcoholizadas, tanto hombres como mujeres. Las casas estaban construidas de barrotes y nailon. En un día de visita me impactó un matrimonio de 17 años, al tocar, salieron los dos borrachos y atrás de ellos sus bebés arrastrándose, llorando. Eso nos partió el alma. Visitamos gran parte de las casas invitándolos a ir a la capilla (que estaba cerca de la casa de Luisa), para hacer oración, escuchar la Palabra de Dios, pero ante esta realidad, era muy difícil reunirlos. Luisa era quien interpretaba todo, pues no hablan español, solo Popoluca.
En un día de visiteo, nos encontramos con una situación dolorosa, de un joven que por el alcoholismo estaba tirado en el monte, cerca de su chocita. Su mujer nos platicó que borracho se cayó en unas piedras y ya llevaba días arrojando sangre, sólo esperaban que a José le llegará la hora de morir. Al palpar el dolor de esta pareja, nos conmovió fuertemente, que comentamos entre nosotras, no podemos dejarlo a la buena de Dios y recordé lo aprendido en otras misiones cómo las hermanas imploraban a Dios y preparaban medicina natural para ayudar a las gentes con diferentes dolencias. Fue en ese momento que Dios me iluminó, vi una penca de sábila y unas ramas de estafiate, las molí y se las di a tomar, diciéndole a su esposa que hiciera lo mismo por tres días en ayunas y antes de dormir; gracias a Dios con este remedio, el joven sanó. De este acontecimiento se corrió la voz, que las madres curaban, llegando así otro caso de una señora joven que estaba toda llagada, ante esto hicimos plasmas de romero y árnica, junto con una pomada que nosotras hacíamos, nuevamente Dios nos hizo el milagro de curar a la persona. Todo esto dio pie para que las personas se acercaran a Dios. Preparándose para recibir el sacramento del bautismo. Esto llenó nuestro corazón de alegría y agradecimiento a Dios. Cuando el padre regresó al pueblo para administrar el sacramento, se llenó de admiración al ver la respuesta del pueblo con la capilla llena, agradeciendo a Dios la misión realizada por las hermanas.
Esta misión, entre otras, ha fortalecido mi vocación misionera, enseñándome que servir al hermano desde su realidad, en el sacrificio y la confianza en Dios, es como se actualiza el Carisma Congregacional.
Un llamado misionero
Experimentamos vivamente que la mies es mucha y los obreros pocos, estamos convencidas que Dios sigue llamando hoy al corazón de los jóvenes, hombres y mujeres para ser colaboradores en esta tarea tan hermosa de compartir la fe a nuestros hermanos más abandonados, es decir que por falta de sacerdotes o por encontrarse alejados de la sede parroquial están necesitados de una palabra de consuelo y esperanza.
Si sientes que Dios te está llamando, no dudes en contestar como los primeros discípulos, que dejándolo todo lo siguieron. Vivir sirviendo a los demás, da sentido a nuestra propia vida y es fuente de una alegría honda y contagiosa, que sólo experimenta quien se ha atrevido a responder “sí”.
MISIÓN ITINERANTE
Con sede en la comunidad de Celaya, tenemos una comunidad de hermanas que realizan misiones en lugares donde son solicitadas. Son un apoyo para las parroquias que requieren evangelización y formación por cortos periodos de tiempo.
Para mayor información pueden contactar a Sor Elvia Hinojosa
Celular 81 11 79 64 62
Email : elviamcp@gmail.com
Hemos elaborado la serie de libros "Catequistas, discípulos de Jesús" como un Itinerario de formación de catequistas. Los cuales han ayudado a que catequistas en diferentes países y contextos cuenten con material integral y progresivo que les proporcione las herramientas para una catequesis fundamentada y significativa.
Si requieres mayor información sobre el itinerario de formación puedes contactar a Sor Esthela Casillas 81 1346 2303
https://isbnmexico.indautor.cerlalc.org/catalogo.php?mode=detalle&nt=479919
s://isbnmexico.indautor.cerlalc.org/catalogo.php?mode=detalle&nt=479920
LIBROS DE FORMACIÓN PARA CATEQUISTAS

